Alain Prost durante su victoria en el Gran Premio de Mónaco (1985) y que sumada a las cuatro restantes de esa temporada lo convertirían en el primer campeón mundial francés de Fórmula 1.
Hay personas que pasan a la historia, en cualquier deporte, a veces son apodos y otras veces como en la Fórmula con arquetipos que definen los pilotos en su esencia deportiva.
Por ejemplo si hablamos de Ayrton Senna hablamos del "intrépido" por su constante búsqueda de la velocidad, asumiendo todos los riesgos posibles, los calculados y los no calculados y que por ironía del destino (aunque poco tiene que ver la velocidad con los accidentes mortales) lo llevaron a un triste final. En ese misma línea podemos incluir al sueco Ronnie Peterson también con un trágico final.
Si en cambio nos referimos a Niki Lauda hablamos del "calculador" austríaco que llevó a Ferrari a un gran número de victorias explotando todos los detalles de la máquina a un límite casi maniacal. Era la contracara de Senna y sin embargo poco faltó para que tuviera un final similar. Con estas características encontramos en el pasado a un emblemático Carlos Alberto Reuteman cuando corría con Brabham y también en tiempos modernos aunque más veloz encontramos a un Michael Schumacher identificado con Ferrari como pocos a pesar de no ser italiano.
La lista sería mucho más extensa, incoporando a tantos pilotos en un escalón intermedio. Simplemente me he referido a los más notorios y que han sido, por ejemplo la mayoría de ellos, campeones mundiales.
Hoy me quiero referir a Alain Prost, apodado por la mayor parte de la crítica especializado y por sus seguidores como "El Profesor" por la estrategia y la técnica para preparar su propia monoposto, al lado de los mecánicos. Algunos llegaron a hipotizar que era, casi, un mecánico más debido a las horas pasadas en los talleres, actitud que muchos pilotos de Fórmula 1 desdeñan bastante.
Alain Prost "El Profesor" un gran estratega de las carreras.
En 1981 obtiene su primer triunfo aunque abandona en seis de las primeras siete carreras de la temporada.
Frio, analítico, inteligente para preparar las rivales, no mezquinaba el acelerador cuando las circunstancias lo permitían. Sus duelos nada menos que con Ayrton Senna, Nelson Piquet y Nigel Mansell son un ejemplo.
Con algunas cábalas cercanas a la superstición. Por ejemplo mostraba un marcado fastidio por el asfalto mojado. Y no usaba (casi) nunca viseras oscuras porque tenía una especial resistencia en sus ojos a la luminosidad, era casi insensible a la luz del sol. Para verlo correr con una visera oscura en su casco tenían que ser condiciones ambientales al límite de la visibilidad y del resplandor.
Otra de las manías del francés era mirar muy poco el tablero de su auto ya que sostenía que al bajar la mirada hacia el mismo imperceptiblemente se alzaba el pie del acelerador perdiendo entre 200 y 300 vueltas de rotación
El mismo Jean Todt jefe de mecánicos de Ferrari en la "era Schumacher" y hoy presidente de la FIA ha dicho que era un piloto único, que ganaba las carreras "solo", es decir sin todo el apoyo anímico y psicológico que prestan los teams a sus corredores.
Más de una década en Fórmula Uno.
Alain Prost gana sel GP de Francia, la primera victoria de su carrera (1981)
Debuta en el año 1980 con McLaren en el Gran Premio de Argentina en una carrera ganada por el australiano Alan Jones que corría con Williams. Y tiene que luchar con denuedo para recoger pocos puntos y terminar el Campeonato Mundial de Pilotos con solo cinco puntos en una anómima décimosexta posición.
Insatisfecho con el monoplaza firma para Renault donde desarrollará la parte siguiente de su carrera durante tres años mostrando un paulatino consolidamiento.
Quinto en el Mundial de Pilotos durante el año siguiente (1981) obtiene en la octava carrera disputada en Francia su pais natal en el circuito de Digione, su primera victoria en F1. A la que le siguen las obtenidas en el mismo año en Países Bajos (circuito de Zandvoort) e Italia (Monza).
Sigue mejorando sus prestaciones con Renault y en 1982 termina cuarto un escalón más arriba del año anterior aunque gana menos, solo dos carreras (las dos primeras del campeonato en Sudáfrica y Brasil) con numerosos retiros. Renaul no se revela confiable en su totalidad y registra ocho abandonos en la temporada.
Sin embargo el campeonato de pilotos se le sigue escapando. En su última temporada en Renault antes de pasar de nuevo a McLaren termina segundo en los años 1983 y 1984 en el Mundial de Pilotos.
Las dos temporadas siguientes marcan el dominio de Prost y McLaren en la fórmula 1 coronándose campeón en ambas oportunidades. Con un número discreto de victorias: 5 en el 1985 y 4 en el 1986. A partir de este momento coimienza a nacer el apodo de "el profesor". McLaren no un monoplaza super-poderoso. Sin embargo en manos del francés rinde al máximo.
Los dos años sucesivos marcan una rara paradoja: en 1987 lo terminan traicionando varios retiros finalizando cuarto en el Mundial y en 1988 que es el año en absoluto que más victorias obtiene (siete) termina solo segundo.
Vuelve a coronarse campeón en 1989 con McLaren y en 1993 con Williams año de su retiro de la Fórmula 1 sin poder igualar la marca de Fangio de cinco campeonatos ganados. En el medio había corrido con Ferrari terminando segundo y quinto en el campeonato.
Lo que determina su capacidad como estratega son las estadísticas: de los 202 grandes premios corridos en 106 (es decir más de la mitad) llegó al podio mientras que las victorias llegaron a 51.
En otras palabras llegó al podio más del 50% de los GP que corrió y ganó de ellos, la mitad.
Suzuka, la carrera polémica.
La polémica maniobra de Alain Prost que dejó sin el título a Ayrton Senna.
Quedará siempre guardada en la retina y la memoria de los aficcionados la carrera de Susuka en Japón donde Ayrton Senna y Alain Prost dieron una verdadera batalla.
Ayrton Senna fiel a su estilo le ganó la frenada a Prost en l entrada a la chicana y el francés cerró su trayetcoria sin toicar al brasileño pero encerrándolo e impidiendo de proseguir. Prost apagó el motor (o se apagó solo el motor de Ferrari) y el francés se bajó de su auto abandonando la carrera.
Senna imposibilitado de repartir por sus propios medios se hizo ayudar por los auxiliares de la pista que empujaron el auto. Por ello el brasileño será descalificado .
En el circuito de Suzuka en Japón en 1989 se escenificó una de las batallas épicas de la historia de la F1 y la astucia de Alain burló la determinación de Senna: el brasileño le flanqueó en la frenada de la chicane y Prost cerró la trayectoria, bloqueando los dos monoplazas en un abrazo. Alain se bajó y se fue. Senna reanudó, siendo empujado por los comisarios lo que motivó su inmediata descalificación y el título para Prost. Fue el inicio de la discordia entre ambos pilotos que continuaron enfrentándose en las pistas al límite del reglamento.
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